10 Razones Principales que Desautorizan la
Observancia del Domingo
&Analizando la Enseñanza Bíblica&

Prof. Azenilto G. Brito


        (1) Ninguna orden de Cristo o de los apóstoles. No hay mandamiento de Cristo o de los apóstoles concerniente a una celebración semanal o anual de la resurrección de Cristo. Tenemos las órdenes en el Nuevo Testamento que dicen respecto al bautismo (Mat. 28:19, 20), a la Cena del Señor (Mar. 14:24-25; 1 Cor. 11:23-26) y al lavamiento de pies (Juan 13:14-15), pero no hay ordenanza o ninguna sugerencia para celebrar la resurrección de Cristo en un domingo semanal o un domingo de Pascua anual.

       Siendo que el domingo sería una “novedad”, un nuevo principio de adoración, sobre todo al substituir una tradición tan arraigada en la cultura nacional y religiosa de los judíos, como el sábado, sin duda cualquier alteración en esta dirección daría lugar a comentarios, explicaciones, instrucciones específicas que justificasen la alteración, especialmente cuando los primeros conversos a la religión cristiana eran originarios del judaísmo y “celosos por la ley” (Hechos 21:20). Nada, sin embargo, se presenta en las páginas neotestamentarias con respecto a tal cambio o sobre discusiones tratando del caso.

       El sábado siguió siendo válido y vigente como todos los demás mandamientos del Decálogo después de la cruz. Una prueba de esto está en el testimonio de Lucas, escribiendo 30 años después del evento de la Resurrección, describiendo la acción de las santas mujeres seguidoras de Cristo que preparaban ungüentos y las especias aromáticas para embalsamar Su cuerpo. Ellas trabajaron activamente en ello hasta que, al acercarse las horas del sábado, cesaron sus actividades y “descansaron el día de reposo [sábado], conforme al mandamiento” (Luc. 23:56).

       Para Lucas, pues, que declara haberse informado detalladamente de todo cuánto se relacionaba a la experiencia de Cristo (Luc. 1:1-4), el día de reposo “según el mandamiento” era el sábado. Él menciona al domingo simplemente como “el primer día de la semana”, sin la atribución de cualquier título especial al día (ver Luc. 24:1).
       El mismo Lucas dice en los Hechos de los Apóstoles, discutiendo las decisiones del Concilio de Jerusalén de Hechos 15, cuando se trató del problema de los judaizantes, que no se estableció ninguna norma en contra de la observancia del sábado (Hechos 15:20), una demostración de que esa instrucción no era necesaria. Todos lo observaban regularmente y no había necesidad de se dar instrucciones al respecto.

       Pablo en un sábado, cuando no había sinagoga en cierto lugar, fue para cerca de un río donde se solía hacer el culto a Dios(Hechos 16:13). En Corinto él pasó un año y medio predicando todos los sábados y nunca se acordó de decir a los que alli se reunían que cambiasen el día de culto para el domingo (Hechos 18:1-4, 11) aún cuando solo los gentiles se quedaron, con la retirada de los judíos.

       (2) Jesús No Hizo Ninguna Tentativa de Instituir Un Memorial de Su Resurrección. Si Jesús desease que el día de Su resurrección se convirtiera en un día conmemorativo y de culto, Él se habría aprovechado de ese acontecimiento para establecer tal memorial. Es importante observar que las instituciones divinas como el sábado, el bautismo, la Santa Cena, tienen su origen en un acto divino que los estableció. Sobre el día de Su resurrección, con todo, Cristo no realizó ningún acto para instituir un monumento relativo al excepcional evento.

       Pensándolo bien, tanto la resurrección como la muerte de Cristo son acontecimientos igualmente importantes, básicos para la fe cristiana. Ambos podían merecer un día conmemorativo especial. Si la Resurrección tuviese que ser celebrada regularmente en un día especial debido a su importancia, ¿por qué no la muerte del Salvador? Entonces, tenemos dos acontecimientos exponenciales para el cristiano—la muerte y la resurrección de Cristo. ¿Cuál merecería un día memorial? Posiblemente ambos, pero las Santas Escrituras no establecen esto, nada es implícito de que hubo alteración en el texto de la ley divina por causa de ninguno de estos acontecimientos.

       Si Jesús desease inmortalizar el día de Su resurrección, habría dicho muy probablemente a las mujeres y a los discípulos en ese día: ¡“venid a parte y celebremos Mi resurrección!” En vez de esto Él dijo a las mujeres: “Id informar a Mis hermanos que van directo a Galilea” (Mat. 28:10) y a los discípulos: “Id . . . haced discípulos . . . bautizándolos” (Mat. 28:10). Ninguna de estas declaraciones del resucitado Salvador revela la intención de establecer un recordatorio de Su resurrección para convertir el domingo en el nuevo día de reposo y culto para la comunidad cristiana.

       La razón es porque nuestro Salvador deseaba que sus seguidores viesen Su resurrección como una realidad existencial que se experimentaba diariamente por el vivir victorioso mediante el poder de Su resurrección, antes que por un acontecimiento litúrgico-religioso a ser celebrado en el domingo.

       Pablo expresa la esperanza “y el poder de su resurrección” (Fil. 3:10), pero él nunca menciona su deseo de celebrar la Resurrección en el domingo semanal o en el domingo de Pascua.

      (3) El Domingo Nunca Es Llamado “Día de la Resurrección”. El domingo nunca es llamado en el Nuevo Testamento de “día de la resurrección”. Es repetidamente designado como “primer día de la semana”. Las referencias al domingo como día de la resurrección aparecen primero en la primera parte del siglo cuarto, específicamente en los escritos de Eusebio de Cesarea. Por este tiempo el domingo había llegado a ser asociado con la Resurrección y, por lo tanto, fue referido como “día de la Resurrección”. Pero este hecho histórico ocurrió varios siglos después del comienzo del cristianismo.

       (4) El Domingo-Resurrección Presupone Trabajo, No Reposo y Adoración. El Domingo-Resurrección presupone trabajo, no reposo y adoración porque no señala la conclusión del ministerio terrestre de Cristo, que terminó en un viernes a la tarde, en que el Salvador declaró: “Está consumado” (Juan 19:30), y de ahí descansó en la tumba según el mandamiento. En vez de esto, la Resurrección señala el inicio del nuevo ministerio intercesorio de Cristo (Hechos 1:8; 2:33) que, a semejanza del primer día de la creación, presupone trabajo, no descanso.

     (5) La Cena del Señor No Fué Celebrada en el Domingo en Honor de la Resurrección. Históricamente sabemos que los cristianos no podrían celebrar la Cena del Señor en una base regular a los domingos porque tales reuniones eran prohibidas por la ley romana de la hetariae—una ley que prohibía todos los tipos de comidas comunitarias en la noche. El gobierno romano temía que tales reuniones nocturnas se convirtiesen en ocasiones para tramas políticas.

       Para prevenir las intervenciones de la policía romana, los cristianos modificaban regularmente el lugar y tiempo para la celebración de la Cena del Señor. Finalmente, cambiaron el servicio sagrado de la noche para la mañana. Esto explica por qué Pablo es tan específico en cuanto a la manera de celebrar la Santa Cena, pero vago en cuanto a la cuestión del tiempo de la asamblea. Nótese que cuatro veces él repite la misma frase: “Cuando os reunís” (1 Cor. 11:18, 20, 33, 34). Este lenguaje deja implícito un tiempo indefinido, pero probablemente porque no había un día instituído para la celebración de la Santa Cena.

      Si, como algunos eruditos piensan, la Cena del Señor era celebrada en el domingo a noche, como parte del culto del Día del Señor, Pablo no habría dejado de mencionar el carácter sagrado del tiempo en que se reunían. Esto habría fortalecido sus súplicas para una actitud de más reverencia durante la participación en la Cena del Señor. La falla de Pablo en mencionar el “domingo” como la época de la reunión o el uso del adjetivo “del Señor-kuriakê” para caracterizar el día como “día del Señor” (como él hizo con referencia a la Cena del Señor), demuestra que el apóstol no atribuia cualquier significación religiosa al domingo.

       (6) La Cena del Señor Conmemora el Sacrificio de Cristo, No Su Resurrección. Muchos cristianos consideran hoy la Santa Cena como el centro de su culto en el domingo en honor a la Resurrección. Pero en la iglesia apostólica la Santa Cena no era celebrada en el domingo, como acabamos de ver, y no se relacionaba con la Resurrección. Pablo, por ejemplo, que alega transmitir lo que “recibió del Señor” (1 Cor. 11:23), explícitamente declara que el rito conmemoraba, no la resurrección de Cristo, sino Su sacrificio y segunda venida (“la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” – 1 Cor. 11:26).

       Igualmente, la Pascua, celebrada hoy por muchos cristianos en el domingo de Pascua, era observada durante los tiempos apostólicos, no en el domingo para conmemorar la Resurrección, pero según la fecha bíblica de 14 de Nisan, sobre todo como un memorial del sufrimiento y muerte de Cristo.

       Al contrario de lo qué mucha gente piensa, el domingo de Pascua era desconocido de la Iglesia apostólica. Fue introducido y promovido para la iglesia de Roma en el segundo siglo para demostrar la separación y diferenciación de la Pascua judía. El resultado fue la controversia bien conocida sobre la fecha de la Pascua que finalmente llevó el obispo Vítor, de Roma, a excomungar a los cristianos asiáticos (cerca de 191 AD) por rehusar la adopción del domingo de Pascua. Estas indicaciones muestran que la resurrección de Cristo en el primer día de la semana no influenyó en la iglesia apostólica para adoptar el domingo semanal y la Pascua anual para celebrar tal evento.

       (7)La Resurrección No Es la Razón Dominante de la Observancia del Domingo en los Documentos Más Antiguos. Las más antiguas referencias explícitas a la observancia del domingo se encuentran en los escritos de Bernabé (cerca de 135 AD) y de Justino Mártir (cerca de 150 AD). Ambos autores de hecho mencionan la Resurrección, pero solamente como la segunda de dos razones, importante, pero no predominante. La primera motivación teológica de Bernabé para la observancia del domingo es escatológica, es decir, el hecho de que el domingo es el “octavo día” y representaría “el principio de otro mundo”. La noción de que el domingo era el “octavo día” fue más tarde abandonada porque no tiene sentido hablar en “octavo día” en una semana de siete días. La primera razón de Justino para la asamblea de los cristianos en el Dies Solis—el día del sol, es la inauguración de la creación: “El domingo es el primer día en que Dios, transformando las tinieblas en materia prima, creó el mundo”. Estas razones fueron finalmente abandonadas en favor de la Resurrección que se convirtió en razón primaria para la observancia del domingo.

       (8) Nada Indica Que en el Establecimiento de la Nueva Alianza Hubo Alteración en los Términos del Mandamiento del Día del Reposo Bíblico. Nada es dicho de que en la escritura de la ley divina en los corazones y mentes de los que aceptan los términos de la nueva alianza (Nuevo Testamento) se da alguna alteración en los términos de esta ley en el sentido de que el domingo tome el lugar del sábado (Heb. 8:6-10). Siendo que ese pasage es una reproducción de Jeremías 31:31-33, cuando la promesa de una nueva alianza fue hecha primero a Israel en función del cautiverio que se anticipaba a la nación en vista de su pecado (y una de las razones del castigo era exactamente la negligencia cuánto al mandamiento del sábado—ver Jer. 17:19-27), uno entiende que las “mis leyes” mencionadas en Hebreos siguen siendo las mismas, lógicamente en lo que se refiere a sus aspectos no-prefigurativos.

       La parte ceremonial de esta ley cesó en la cruz, y los lectores primarios de la epístola a los hebreos (cristianos judíos) sabían de esto, pues cuando tal epístola fue recibida por ellos ya sabían que el velo del templo si se había roto de arriba abajo, finalizando el ceremonial que señaló el Cristo y Su sacrificio. Y si hubiese cualquier duda con respecto a eso, el tenor mismo de la epístola decidiría el problema, pues sus capítulos 7-10 definen exactamente el fin de estas ceremonias, mientras resaltan que la ley divina es escrita en los corazones de los verdaderos hijos Dios—en sus aspectos morales y otras normas de carácter ético, higiénico, etc., sin más las ceremonias prefigurativas (ver también Efé. 2:15).

      (9) La Iglesia Católica Se Presenta Como La Autora del Cambio del Día de Reposo del Sábado Para el Domingo. Varios documentos de la Iglesia Católica dan cuenta de que ella realizó tal alteración, como se puede comprobar por algunas declaraciones oficiales de esta Iglesia, como: “Fue la Iglesia Católica que, por la autoridad de Jesucristo, ha transferido este reposo para el domingo en recuerdo de la resurrección del nuestro Señor. Así, la observancia del domingo por los protestantes es un homenaje que, a su pesar, rinden a la autoridad de la Iglesia [Católica]”.—Louis Gaston de Ségur, Plain Talk About the Protestantism of To-day [Conversa Franca Sobre el Protestantismo de Hoy] (Boston; Patrick Donahoe, 1868), p. 225.

       También otro documento católico lo confirma:

       “P. ¿Cómo probamos que la iglesia tiene poder para ordenar Fiestas y Días Santos?
       “R. Por el mismo acto de cambiar el sábado para el domingo, que es admitido por los protestantes, y, por lo tanto, se contradicen por observar el domingo tan estrictamente, mientras que violan la mayoría de las otras fiestas ordenados por la misma iglesia.
       “P. ¿Cómo se prueba esto?

       “R. Porque por observar el domingo ellos reconocen el poder de la Iglesia para ordenar fiestas y exigirlas bajo pena de infracción, y por no observar las demás, igualmente por ella ordenadas, niegan de hecho el mismo poder”.— Manual of Christian Doctrine [Manual de la Doctrina Cristiana], o Catholic Belief and Practice [Creencia y Práctica Católicas] (Dublin: M. H. Gill & Son Ltd., 1916) pp. 67, 68.

       (10) El Sábado Será Restaurado en la Tierra Nueva Cuando el Pecado Sea Eliminado del Universo. Si hubiera ocurrido alteración en los términos del día de reposo divino, eso se reflejaría en profecías del mundo futuro, cuando el profeta declara que en “los cielos nuevos y la tierra nueva” todos los habitantes vendrán “a adorar delante de Mí” en el día de sábado (Isa. 6:22, 23). La profecía de Isaías dice respecto específicamente al régimen de la Tierra nueva, como indica el contexto. Cuando no exista más pecado y pecadores, en este nuevo ambiente “donde habita la justicia” (2a. Ped. 3:13) todos los mandamientos de la ley divina serán respetados, y siendo que el sábado “fue hecho por causa del hombre” (Mar. 2:27), continuará en el régimen santo de la Tierra Nueva, no él domingo, lo que se esperaría caso tuviese habido tal cambio.

       La bien conceptuada versión francesa de Louis de Segond vierte así el pasage: “. . . a chaque sabbat toute chair viendra se prosterner devant Moi, dit l‘Éternel” [a cada sábado toda la carne vendrá a postrarse delante de Mi dice el Eterno]. Esto también es comunicado por nuestras Biblias en lenguaje de hoy, como la de la Sociedade Bíblica do Brasil: “. . . en todos los sábados la gente de todas las naciones vendrá a adorarme en el templo”.

       CONCLUSIÓN: Las 10 razones citadas arriba son suficientes para desacreditar la alegación de que la resurrección de Cristo en el primer día de la semana causó el abandono del sábado y la adopción del domingo. La verdad es que la resurrección era inicialmente celebrada existencialmente, antes de liturgicamente, es decir, por una manera de vida victoriosa, no por medio de un día especial de adoración.
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Obs.: Este artículo es una adaptación del texto “Siete Razones Principales que Desautorizan la Observancia del Domingo”, del Dr. Samuele Bacchiocchi, con adición de tres razones más y algunos párrafos adicionales, agregados a las 7 razones presentadas en el texto original, por el Prof. Azenilto G. Brito.


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