¿QUIÉN CAMBIÓ EL CUANDO  POR EL SI?

       &Analizando la Enseñanza Bíblica &

Prof. Azenilto G. Brito
       En todo este debate que se ha producido sobre la cuestión sábado/domingo-díaningunismo/díacualquierismo/todosdíasismo ocurrió un sutil cambio de enfoque. El punto básico en esa discusión no debería ser  “SI” tenemos que dedicar un día al Señor, lo que está claramente definido en Su ley, sino solamente “CUANDO” es el día a consagrar al Señor. No se tendría que preguntar “SI” existe todavía este mandamiento, solemnemente proferido por Dios a Su propio pueblo reunido junto a la Montaña del Sinaí, de acuerdo con el “memorial de la Creación” que Él mismo estableció cuando creó el mundo (Gén. 2:2, 3). Este es el hecho a definirse pero que se ha ofuscado con toda esta tremenda confusión de tesis de la ley haber sido abolida”, y ideas similares.

       La cuestión de haber un día a observarse es muy claro, no sólo a través de las Escrituras, ya que representa el entendimiento que ha siempre caracterizado el cristianismo protestante a lo largo de los siglos. En sus clásicas Confesiones de Fe, Credos, y Declaraciones Doctrinales, así como también en obras de instrucción por sus más reconocidas autoridades, bautistas, metodistas, presbiterianos, congregacionales y otros han definido que, a) los 10 Mandamientos continúan siendo normativos a los cristianos en TODOS los sus preceptos, b) el 4to. mandamiento, el del día de reposo, tiene su origen en la creación del mundo, por lo tanto es de carácter universal (aunque erróneamente reinterpretado para se aplicar al domingo), c) la comprensión de que las leyes divinas se definen como “moral” (el Decálogo), “ceremonial”, “civil”, “penal”, etc, en función de sus objetivos, es correcta.

La Verdadera Cuestión

       Por lo tanto, la pregunta fundamental no es “si” hay o no un precepto a se cumplir sobre el día de reposo, sino “cuando” es el tiempo correcto para ello. La pregunta que se plantea es: ¿quién ha cambiado el enfoque del “CUANDO” para el  “SI”? No cabe duda de que el responsable por ese cambio fue aquel ser rebelde que siempre se ha dedicado a distorsionar la verdadera adoración a Dios. Él sabía muy bien que si las cosas fuesen dejadas sobre esa base, sería fácil, muy fácil para aquellos que realmente tienen la Sola Scriptura (sólo la Escritura) como base de su filosofía religiosa, demostrar que no existe base para el cambio de “CUANDO” debería ser el día de sábado.
       De hecho, la historia del pecado comenzó exactamente con el factor “adoración” en juego. Isaías 14:13 y 14, se refieren a lo que el ángel rebelde pensaba:

       “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

       En la Tierra, el ángel rebelde siempre trató de cumplir su agenda de llevar el pueblo de Dios a desviarse de la verdadera adoración a través de la idolatría, un conocido hecho histórico. Él incluso creó una “reina de los cielos” a la que el pueblo de Dios, que se había apartado de Él, quemaba incenso (Jeremías 44:18, 25). ¿Y no quiso él hasta ser adorado por el propio Cristo en el desierto de la tentación? (Mateo y Lucas cap. 4).

       Más tarde hizo con que una iglesia desviada  de la pureza evangélica, como profetizado en Hechos 20:29, 30; 2da. Ped. 2:1-3 y Apoc. 2 y 3, modificase la ley de Dios, permitiendo el uso de imágenes esculpidas en los actos de culto, eliminando así su 2do. mandamiento, así como cambiando el día de observancia del sábado del séptimo para el domingo, el dies solis, de la antigua fiesta pagana de los romanos. Hoy día, incluso, en muchos idiomas el domingo es denominado “día del Sol” como un monumento de esta ilegítima modificación en la ley de Dios, con la introducción de un día en honor del Sol. Y por favor, no presenten ese ridículo argumento de que el sábado era el día dedicado a Saturno por los mismos romanos, porque mucho antes de la existencia misma de Roma, el pueblo de Dios ya dedicaba fielmente el sábado del séptimo día al Creador por milenios.

       Si bien la celebración del sábado no tiene nada que ver con el hecho de que los romanos dedicaban el séptimo día a Saturno, los observadores del domingo no pueden probar que las personas fieles a Dios dedicaban a Él el domingo, ya sea por el pretexto de Jesús haber resucitado en el primer día de la semana o cualquier otro. Actualmente, muchos alegan que cualquier día puede ser dedicado a Dios (o incluso ningún día), y que eso estaría bien con Él. Sin embargo, estas personas no pueden justificar por qué ese “cualquier día” siempre cae en aquel el cual quiere la Iglesia católica que sea el favorecido por todos para ser el feriado religioso, y se deriva de su tradición.
También Culto al Dios de la Luna

       Otro día oí una entrevista por una estación de televisión evangélica con un misionero que sirvió en países árabes por muchos años. Él relató que cuando Mahoma en el siglo VII comenzó su revolución religiosa entre las tribus árabes, cada uno teniendo su propio dios favorito, lo que hizo él fue imponer a todos las demás tribus la divinidad patrona de su tribu, que era el dios de la Luna, llamado “Alá”. Eso explica por qué la media luna es uno de los símbolos del Islam, como se ha visto en las banderas de los países musulmanes o en la parte superior de los minaretes de sus mezquitas. Los musulmanes, en general, no saben nada acerca de los orígenes paganos de su culto a Alá, y ignoran el sentido de esta luna creciente de su tradición.

       Por lo tanto, enormes segmentos de la sociedad humana se asocian a expresiones de culto de origen satánico que proceden de trucos para desviar a la gente de la verdadera forma de adoración establecida por el Creador, como el mantenimiento del domingo (o por la aprobación de su más “conveniente” subproducto del díaningunismo/díacualquierismo/todosdíasismo), que incluye hasta una moderna “reina de los cielos”, lo que recuerda a Astarot del tiempo de Jeremías, y el culto a una divinidad que contradice la enseñanza bíblica además de tener orígenes paganos--Alá, el antiguo “dios de la Luna” de la tribu de Mahoma.

Dios Se Propone a Cambiar Corazones, No Su ley

      El más importante texto de la Biblia que trata del paso de la Vieja para la Nueva Alianza es Hebreos 8:6-10. En estos textos no se ve ninguna mención de que en el proceso de transferencia para ese Nuevo Pacto [Nuevo Testamento], cuando Dios escribe lo que se llama “Mis leyes” en los corazones y las mentes de quienes abrazan este nuevo Pacto, Él deja de fuera el mandamiento del sábado, sustituye el sábado por el domingo o deja el principio de un día de descanso como algo vago, voluntario y variable, que puede adaptarse a los intereses y conveniencias del creyente (o su empleador).

       Además de no decir nada acerca de un posible cambio en la ley moral divina con la creación de este Nuevo Pacto/Testamento, para disgusto de los partidarios de esta novedad teológica caótica del semi-antinomismo dispensacionalista (que incluye incluso un “falso cristo” que viola el sábado) el lenguaje del texto no trae ninguna mención a “la ley de Cristo”, o “ley de la fe”, o “ley del amor”, o “ley del Espíritu”, como la que Dios escribe en el corazón y la mente de quien acepta los términos de este Nuevo Pacto [Nuevo Testamento]. La referencia es sólo a “Mis leyes”, las mismas que existían en el tiempo de Jeremías, ya que el texto de Hebreos 8:6-10 es una mera reproducción de Jeremías 31:31-33. Lógicamente estas “Mis leyes” comprenden la “ley de Cristo”, “la ley de la fe”, la “ley del amor” y la “ley del Espíritu”.

       Dios había prometido a la propia nación de  Israel el mismo pacto basado en “superiores promesas”, que es lo que Él deseaba escribir en el corazón y mente de su pueblo. La “inferiores promesas” de la Antigua Alianza eran las del pueblo,  como se lee en Éxo. 19:8: “Todo lo que el Señor ha hablado, lo haremos.” Con todo, vez tras vez fallaron, de ahí la propuesta de un Nuevo Pacto divino a la misma gente de Él apartada, que promovía, no un cambio de Su ley, pero de sus corazones (véase Eze. 36:26, 27, Jer. 31:31-33).

       Por supuesto, todo lo que era prefigurativo, simbólico, ceremonial en las leyes divinas cesó cuando Cristo murió, lo que se caracterizó por el rasgar el velo del templo de arriba abajo (Mateo 27:51). A su debido tiempo, la comunidad cristiana entendió la significación de este evento que señalaba el fin de toda la legislación relacionada con los aspectos simbólicos y tipológicos de la ley.
Impresionante Paralelo de Lenguaje

       Ningún mandamiento de la “ley moral” es de carácter enteramente simbólico, ceremonial (así como las leyes dietéticas), con el objetivo de prefigurar la muerte de Cristo, y mucho menos el relacionado con el día de descanso. El diablo, sin embargo, hace todo lo que puede para confundir la mente de las personas, con lo que creó diversos argumentos sofísticos que enseñan haber sido producido un cambio del “CUANDO” al “SI” Es decir, él plantea una serie de objeciones y confusión de entendimiento en el debate sobre el día de descanso cristiano promoviendo la duda cuanto a  “SI” es este un requisito de la Era Cristiana, y no el “CUANDO” debería ocurrir en forma periódica.

       ¿Y por qué no se beneficiarían los cristianos de la obligación de descansar un día a la semana, en forma regular, si esto sirvió tan bien el pueblo de Israel? Se ha reconocido que, más que nunca, los hombres de hoy, en nuestra época moderna tan agitada, tienen necesidad de los beneficios que otorga el precepto del sábado para el reposo físico, mental y, sobre todo, su bendición espiritual.

       ¡¿Qué falta de lógica teológica es esa por la cual un creyente puede implodir a sí mismo física y mentalmente de tanto trabajar sin parar los siete días de la semana (a causa de su “libertad cristiana” de hacerlo, más allá de evitar recibir la etiqueta de “legalista” si sigue el mandamiento bíblico), para demostrar que disfruta el “descanso” de la salvación en Cristo?!

       La cuestión no es, por lo tanto, “SI” hay que dedicar un día al Señor, pero “CUANDO” será tal día, que la Biblia indica claramente ser el séptimo, y por razones bien definidas en Éxo. 20:11. Ocurre un POR QUE y un POR TANTO Dios ha determinado el séptimo día: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo [sábado] y lo santificó”.

       El último mensaje de advertencia a este mundo incluye tres proclamaciones de 'ángeles', que representan la predicación de la Iglesia en el tiempo del fin. Estos mensajes incluyen un llamado a adorar Aquel que creó el “cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apo. 14:7). El paralelismo entre el lenguaje de esta proclamación y lo que se lee en Éxo. 20:11—“en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay”—es muy impresionante. Se percibe el énfasis sobre el sábado en la parte final de este mensaje de alerta, en contraste con la otra advertencia, en relación con una “marca de la bestia”, que se pondrá en la mano derecha y la frente de aquellos que rechazan el mensaje de la verdad (Apo. 14:8, 9).

       Como el sábado es claramente definido como una “señal” entre Dios y su pueblo (lo que es reconocido por los bautistas de la Convención Bautista Nacional de Brasil, ya  que refieren el texto de Éxo. 31:14-18 en sus notas de pie de página del tópico XV, titulado “El Sábado Cristiano”, de su “Declaración Doctrinal”), luego la “marca de la bestia” sólo puede ser un falso sábado—la imitación del verdadero, establecida por el diablo en su incansable campaña para conducir las personas a falsas formas de culto para que pueda desviar el mayor número posible de la verdadera adoración a Dios.
       Por lo tanto, tenemos que advertir todos los que creen en la autoridad de la Biblia en relación con el peligro que enfrentan en reivindicar que son seguidores de la filosofía religiosa de la Sola Scriptura, sin embargo fallando flagrantemente en cuanto a la cuestión del “CUANDO” es el 4to. mandamiento de las Escrituras.

       Aceptar convenientemente en lugar del “así dice el Señor” la simple tradición de la Iglesia que apostató en los primeros siglos de la historia cristiana es una negación de esa intención de fidelidad a la Palabra de Dios, sea cual sea la excusa que se presente.

       En conclusión, el “CUANDO” es lo que debería ser la base de preocupación en analizar este tema, y no el “SI”.

       Piensen seriamente sobre eso los amantes de la verdad.
 

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