¿Es el Sábado la “Señal de Dios" Solo Para los Judí­os?

&Analizando la Enseñanza Bíblica &

Prof. Azenilto G. Brito
El sábado es citado claramente como “señal" entre Dios y Su pueblo en Éxodo 31:17:

“Señal es para siempre entre mí­ y los hijos de Israel; porque en seis dí­as hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo dí­a cesó y reposó.".
Eso es confirmado siglos después por el profeta Ezequiel, en 20:20:

“Y santificad mis dí­as de reposo [sábados], y sean por señal entre mí­ y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios".

¿Señal Limitado a Israel?

Pero, no indica el texto que esa señal es entre Dios y Israel? Sí­, Dios estableció el Su pacto con Israel, mas ¿por qué eso se ha pasado? ¿Por qué el pacto divino no fue establecido con los egipcios, babilonios, asirios, fenicios? Cualquiera que sepa responder tal pregunta ya tendrá medio camino recorrido para entender la cuestión toda.

En este contexto serí­a interesante destacar que los bautistas de la Convención Bautista Nacional, de Brasil, en su “Declaración Doctrinal", citan Éxodo 31:14-18 entre las notas de rodapié de su texto del tópico XV, sobre el dí­a de reposo, confirmando la noción de que el mandamiento que trata del dí­a de reposo, a ser dedicado a Dios integralmente, es la “señal" entre Dios y Su pueblo. Hace todo sentido porque ateos, materialistas y religiosos acomodados no se caracterizan como los que dedican un tiempo especial a Dios de un dí­a completo, o lo hacen ajustándolo a sus conveniencias. . .

Con todo, ¿tendrí­a el sábado el objetivo de servir solamente de “señal" entre Dios y el pueblo de Israel? ¿En que base se alega eso? El referencial del sábado es muy claramente el hito divino de crear los cielos y la Tierra, “en seis dí­as . . . y reposó [Dios] en el séptimo dí­a . . . y lo santificó". ¿Acaso ha creado Dios el mundo solo para los judí­os? El salmista David declaró en lenguaje que ciertamente tiene carácter universal:

“Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren. Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová"
(Sal. 111:2-4).

¿Anularí­a, Un Comentario de Moisés, el “Así­ dijo el Señor" en la Otorga de la Ley Moral?

Moisés hizo un comentario aparte al repetir la ley al pueblo en Deuteronomio 5:15, respecto al sábado:

“Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el dí­a de reposo".

El objetivo de tales palabras no es sustituir el referencial del mandamiento, pues la base [u original] de la ley es lo que Dios profirió solemnemente a los oí­dos del pueblo en el Sinaí­, como registrado en Éxodo 20, no el comentario postrero de Moisés. A propósito, la palabra “deuteronomio" quiere decir “repetición de la ley". Además, la referencia a la salida del Egipto no se aplica solamente al sábado, como al Decálogo entero. En el vs. 2 de Éxodo 20, como prefacio del propio Decálogo, leemos: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre". En seguida son proclamados todos los Diez Mandamientos.

Y si uno debe tomar literalmente tales palabras, ¿qué diremos de los nietos, bisnietos, tataranietos de los que acompañaban Moisés en aquella jornada rumbo a Canaan, que no salieron del Egipto? También los “extranjeros", a los cuales más tarde se aplicarí­a el sábado cuando aceptasen los términos del pacto divino con Israel (ver Isa. 56:2-7), no dejaron aquella tierra de servidumbre.

Moisés en Deuteronomio 5:15 muestra al pueblo de Israel el gran privilegio que desfrutaba, pues en la esclavitud egipcia no tení­an la oportunidad de descansar y adorar a su Dios en cada séptimo dí­a. Eso contiene un magní­fico simbolismo para el cristiano. Aquel que fue libertado de la esclavitud del pecado irá adorar genuinamente a Dios, siéndoLe un siervo obediente a todos los Sus mandamientos, y dedicándoLe cada séptimo dí­a, como determinado en el 4to. mandamiento de la Su “ley moral". En fin, la profecí­a sobre el Mesí­as serí­a de que Él iba libertar Su pueblo “DE sus pecados", no “CON sus pecados" (ver Mat. 1:21). Y la definición bí­blica de pecado la tenemos en1 Juan 3:4: “Pecado es la infracción de la ley".

Posición Cristiana Histórica de los Orí­genes Edénicos del Sábado

Que el sábado es precepto derivado de la creación del mundo siempre fue el pensamiento dominante de los más importantes pioneros denominacionales y grandes instructores bí­blicos, como Lutero, Calvino, Wesley, Spurgeon, John Davis, Jamieson, Fausset y Brown, Keil y Delitszch, y documentos confesionales protestantes históricos, como la Confesión de Fe de Westminster o la Confesión de Fe Bautista de 1689, y la de 1855, o las modernas Declaraciones Doctrinales de los bautistas en nuestro tiempo. Es verdad que reinterpretan el mandamiento para ahora aplicarlo al domingo, en que están equivocados. Pero esa ya es otra discusión. El importante es la clara visión de ellos de los orí­genes edénicos del sábado y su carácter de mandamiento moral, integrante de la “ley de Dios" expresa en el Decálogo, que sigue siendo normativo a los cristianos.

Esto está en armoní­a con las palabras de Cristo en Sus debates con el liderazgo judí­o: “El dí­a de reposo [sábado] fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del dí­a de reposo" (Mar. 2:27). El sentido de tales palabras no solo confirma los orí­genes edénicos del sábado, como es un correctivo a la forma de observarlo en su debido espí­ritu. El tenor de los debates de Cristo cuanto al sábado con los lí­deres judí­os no era sobre SI era para observarlo, ni CUANDO hacerlo, sino COMO dedicar el dí­a debidamente al Señor, sin los extremismos y distorsiones de aquellos religiosos. Ellos corrompí­an el sentido de muchas cosas de la divina ley, incluso el 5to..mandamiento y el sentido del principio del diezmar (Mar. 7:9-12 y Mat. 23:23).

¿Tendrí­a el Espí­ritu Santo Sustituido el Sello de Dios?

Hay los que alegan que en el Nuevo Testamento el “sello", o “señal" entre Dios y Su pueblo pasó a ser el Espí­ritu Santo. Citase como prueba Efesios 1:13:

“. . . también vosotros, habiendo oí­do la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creí­do en él, fuisteis sellados con el Espí­ritu Santo de la promesa".

Primeramente, sea observado que Romanos 4:11 indica que “sello" y “señal" son sinónimos--“[Abraham] recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe". En segundo lugar, no hay razón para ningún cambio en el sentido del “sello" o “señal" de Dios en el Nuevo Testamento, puesto que el referencial inicial de tal sello refiéreSe al Creador, y el sábado todaví­a se mantiene como “memorial de la creación". Hasta en la Tierra hecha nueva los redimidos para siempre dedicarán ese dí­a a Dios (Isa. 66:22, 23).

Nótese que en el texto de Efesios ni es usado el sustantivo “sello", sino el verbo “sellar". Así­, no se puede decir que el “sello" es el Espí­ritu Santo. Debe ser algo más, que pesquisando en las Escrituras descubrimos. Además, cuando somos sellados con el Espí­ritu Santo, uno de los frutos de eso es que “la justicia de la ley" se cumple “en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espí­ritu" (Rom. 8:3, 4). Evidentemente así­ es, pues una de las funciones de este “sellamiento" es la escritura de las leyes de Dios en los corazones y mentes de los Sus hijos, según la promesa del Nuevo Pacto [Nuevo Testamento] (Heb. 8:6-10). Y es exactamente en el corazón de esa ley que se encuentra el sábado, que, cómo hemos visto, constituye realmente el sello entre Dios y Su pueblo, tanto el Israel nacional, como el Israel expandido del nuevo pacto, formado por todos los que, por la fe, son descendientes de Abraham (Gál. 3:7, 29).

Sea observado aún que en Apocalipsis 7:2 y 3 es dicho que los ángeles aplican el sello de Dios a las personas, antes de la confrontación final entre las fuerzas del bien y las del mal. No es dicho que tal sello sea el Espí­ritu Santo. ¿Cómo pueden seres creados, como son los ángeles, atribuir el Espí­ritu Santo a la gente? Solamente Dios es Quien puede realizar tal tarea.

Caracterí­sticas del Sello de Dios y la Predicación Mundial

Un sello imperial trae tres cosas: el nombre del legislador, la su función y el territorio sobre el cual tiene jurisdicción. Por ejemplo, Julio César [nombre], Emperador [posición que ocupa] de Roma [territorio sobre el cual comanda]. En el mandamiento del sábado encontramos esas tres caracterí­sticas: el nombre del Legislador--Dios, la su “función"--Creador, y el territorio sobre que ejerce Su dominio--el cielo, la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas:

“. . . mas el séptimo dí­a es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis dí­as hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo dí­a; por tanto, Jehová bendijo el dí­a de reposo [sábado] y lo santificó" (Éxo. 20:10 e 11).

En Apocalipsis capí­tulo 14 tenemos un mensaje centralizado en la genuina adoración a Dios como “Aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" en contraste con la denuncia de la falsa adoración.
Comparemos ahora el lenguaje de Apo. 14:6 y 7 con Éxo. 20:11 para tener una importante descubierta:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tení­a el evangelio eterno para predicarlo a todos moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (Apo. 14:6, 7).

“Porque en seis dí­as hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo dí­a; por tanto, Jehová bendijo el dí­a de reposo y lo santificó" (Éxo. 20:11).

Los dos textos están en indiscutible paralelo. La revista Christianity Today se refirió en el pasado al precepto del dí­a de reposo como “el más descuidado" de entre todos del Decálogo. Pues es en él donde exactamente ocurre el “Memorial de la Creación". Y el Creador y Su creación son el énfasis en ese mensaje final de advertencia.

Por lo tanto, la predicación final del “evangelio eterno" se preocupa en despertar el mundo a ese aspecto de la genuina adoración a Dios como Creador de obras “memorables", un aspecto del mensaje cristiano que fue distorsionado por la Iglesia dominante en la Edad Media y que la Reforma Protestante falló de corregir. El resultado de eso se puede ver hoy con tantos religiosos católicos y protestantes adhiriendo a nociones modernistas de evolución de la especie, lo que contradice la enseñanza básica de las Escrituras sobre el llamado “trinomio basilar de la fe cristiana"--Creación-Caí­da-Redención.

El Papel del Sábado de Prevención a la Teorí­a Evolucionista
La teorí­a de la evolución surgió en el seno de la intelectualidad occidental para negar ese Creador y Su obra de creación con designio. El cuarto mandamiento de la divina ley, la observancia del sábado, sirve como una refutación a las ideas de evolución de las especies, de presunta comprobación cientí­fica, lo que no es verdad, como innúmeros estudiosos serios, que no vendieron el alma al 'sistema', lo han demostrado.
Con todo, además de despreciar el mandamiento que constituye una contrafacción a ese engaño sutil, el más destacado lí­der máximo de una Iglesia cristiana en año reciente hizo una declaración oficial de reconocimiento de la teorí­a de la evolución como hecho comprobado!

Así­ siendo, su organización religiosa se asocia a los que defienden la patética idea de que el hombre no fue creado especialmente por Dios para tenerlo como un ser hecho “a la Su imagen y semejanza", como descrito en el Génesis (1:26), sino derivó de una evolución de millones de años en múltiplas eras, a partir de una ameba en una poza de agua fangosa, pasando por etapas de bestias irracionales, matando y muriendo en carnaciones colosales hasta destacarse como un ser superior que, después de otras tantas eras de vida sub-humana, desarrollóse tardí­amente como homo sapiens, llegando, en fin, a la creencia en un Ser divino originador de todo.

En lugar del cuadro bí­blico de que “Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" (Ecl. 7:29), muchos que se dicen cristianos (católicos y protestantes) aceptan el opuesto de eso, como abogan intelectuales y cientí­ficos de varios campos de pesquisa cuanto al evolucionismo, fuente de descreencia, agnosticismo y todo tipo de visión materialista que se pueda imaginar. De esta manera, es creciente el número de cristianos que acogen las teorí­as de los negadores de la creación especial con designio, prefiriendo adoptar las teses discutibles y disputadas de los predicadores de la mentira de no ser el hombre sino un mero animal que por algún feliz accidente se desarrolló mentalmente para poder aspirar al dominio de los demás seres que no tuvieron idéntica suerte.

Bien profetizó Pablo que “vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oí­r, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oí­do y se volverán a las fábulas" (2 Tim. 4:3, 4). Eso dijo él después de recomendar a su discí­pulo Timoteo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo . . . que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina" (vs. 2).

Tuviesen los cristianos mantenido el memorial de la creación, honrando el mandamiento del sábado, que resalta la figura de ese Creador, y el carácter tan especial de Sus obras memorables, no tendrí­amos sumergido en la condición de generalizada descreencia, indiferencia a las cosas del Alto y falta de preparación para la eternidad que se observa en la mayor parte del mundo occidental hoy dí­a, lo que, lamentablemente, incluye una buena parte de la cristiandad.
 

        “Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren. Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. Ha hecho [b]memorables[/b] sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová" (Sal. 111:2-4).

¿Anularí­a, Un Comentario de Moisés, el “Así­ dijo el Señor" en la Otorga de
la Ley Moral?

       Moisés hizo un comentario aparte al repetir la ley al pueblo en Deuteronomio 5:15, respecto al sábado:

       “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el dí­a de reposo".

       El objetivo de tales palabras no es sustituir el referencial del mandamiento, pues la base [u original] de la ley es lo que Dios profirió solemnemente a los oí­dos del pueblo en el Sinaí­, como registrado en Éxodo 20, no el comentario postrero de Moisés. A propósito, la palabra “deuteronomio" quiere decir “repetición de la ley". Además, la referencia a la salida del Egipto no se aplica solamente al sábado, como al Decálogo entero. En el vs. 2 de Éxodo 20, como prefacio del propio Decálogo, leemos: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre". En seguida son proclamados todos los Diez Mandamientos.
 

       Y si uno debe tomar literalmente tales palabras, ¿qué diremos de los nietos, bisnietos, tataranietos de los que acompañaban Moisés en aquella jornada rumbo a Canaan, que [b]no salieron del Egipto[/b]? También los “extranjeros", a los cuales más tarde se aplicarí­a el sábado cuando aceptasen los términos del pacto divino con Israel (ver Isa. 56:2-7), no dejaron aquella tierra de servidumbre.

       Moisés en Deuteronomio 5:15 muestra al pueblo de Israel el gran privilegio que desfrutaba, pues en la esclavitud egipcia no tení­an la oportunidad de descansar y adorar a su Dios en cada séptimo dí­a. Eso contiene un magní­fico simbolismo para el cristiano. Aquel que fue libertado de la esclavitud del pecado irá adorar genuinamente a Dios, siéndoLe un siervo obediente a todos los Sus mandamientos, y dedicándoLe cada séptimo dí­a, como determinado en el 4to. mandamiento de la Su “ley moral". En fin, la profecí­a sobre el Mesí­as serí­a de que Él iba libertar Su pueblo “DE sus pecados", no “CON sus pecados" (ver Mat. 1:21). Y la definición bí­blica de pecado la tenemos en1 Juan 3:4: “Pecado es la infracción de la ley".

       Primeramente, sea observado que Romanos 4:11 indica que “sello" y “señal" son sinónimos--“[Abraham] recibió la circuncisión como [u]señal[/u], como [u]sello[/u] de la justicia de la fe". En segundo lugar, no hay razón para ningún cambio en el sentido del “sello" o “señal" de Dios en el Nuevo Testamento, puesto que el referencial inicial de tal sello refiéreSe al Creador, y el sábado todaví­a se mantiene como “memorial de la creación". Hasta en la Tierra hecha nueva los redimidos para siempre dedicarán ese dí­a a Dios (Isa. 66:22, 23).

       Nótese que en el texto de Efesios ni es usado el sustantivo “sello", sino el verbo “sellar". Así­, no se puede decir que el “sello" es el Espí­ritu Santo. Debe ser algo más, que pesquisando en las Escrituras descubrimos. Además, cuando somos sellados con el Espí­ritu Santo, uno de los frutos de eso es que “la justicia de la ley" se cumple “en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espí­ritu" (Rom. 8:3, 4).

Evidentemente así­ es, pues una de las funciones de este “sellamiento" es la escritura de las leyes de Dios en los corazones y mentes de los Sus hijos, según la promesa del Nuevo Pacto [Nuevo Testamento] (Heb. 8:6-10). Y es exactamente en el corazón de esa ley que se encuentra el sábado, que, cómo hemos visto, constituye realmente el sello entre Dios y Su pueblo, tanto el Israel nacional, como el Israel expandido del nuevo pacto, formado por todos los que, por la fe, son descendientes de Abraham (Gál. 3:7, 29).

       Sea observado aún que en Apocalipsis 7:2 y 3 es dicho que los ángeles aplican el sello de Dios a las personas, antes de la confrontación final entre las fuerzas del bien y las del mal. No es dicho que tal sello sea el Espí­ritu Santo. ¿Cómo pueden seres creados, como son los ángeles, atribuir el Espí­ritu Santo a la gente? Solamente Dios es Quien  puede realizar tal tarea.

       “. . . mas el séptimo dí­a es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis dí­as hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo dí­a; por tanto, Jehová bendijo el dí­a de reposo [sábado] y lo santificó" (Éxo. 20:10 e 11).

       En Apocalipsis capí­tulo 14 tenemos un mensaje centralizado en la [b]genuina[/b] adoración a Dios como “Aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" en contraste con la denuncia de la [b]falsa[/b] adoración.
       Comparemos ahora el lenguaje de Apo. 14:6 y 7 con Éxo. 20:11 para tener una importante descubierta:

       “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tení­a el evangelio eterno para predicarlo a todos moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad [u]a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas[/u]" (Apo. 14:6, 7).

       “Porque en seis dí­as [u]hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay[/u], y reposó en el séptimo dí­a; por tanto, Jehová bendijo el dí­a de reposo y lo santificó" (Éxo. 20:11).

       Los dos textos están en indiscutible paralelo. La revista Christianity Today se refirió en el pasado al precepto del dí­a de reposo como “el más descuidado" de entre todos del Decálogo. Pues es en él donde exactamente ocurre el “Memorial de la Creación". Y el Creador y Su creación son el énfasis en ese mensaje final de advertencia.

       Por lo tanto, la predicación final del “evangelio eterno" se preocupa en despertar el mundo a ese aspecto de la genuina adoración a Dios como Creador de obras “memorables", un aspecto del mensaje cristiano que fue distorsionado por la Iglesia dominante en la Edad Media y que la Reforma Protestante falló de corregir. El resultado de eso se puede ver hoy con tantos religiosos católicos y protestantes adhiriendo a nociones modernistas de evolución de la  especie, lo que contradice la enseñanza básica de las Escrituras sobre el llamado “trinomio basilar de la  fe cristiana"--Creación-Caí­da-Redención.
 


El Papel del Sábado de Prevención a la Teorí­a Evolucionista

       La teorí­a de la evolución surgió en el seno de la intelectualidad occidental para negar ese Creador y Su obra de creación con designio. El cuarto mandamiento de la divina ley, la observancia del sábado, sirve como una refutación a las ideas de evolución de las especies, de presunta comprobación cientí­fica, lo que no es verdad, como innúmeros estudiosos serios, que no vendieron el alma al 'sistema', lo han demostrado.
       Con todo, además de despreciar el mandamiento que constituye una contrafacción a ese engaño sutil, el más destacado lí­der máximo de una Iglesia cristiana en año reciente hizo una declaración oficial de reconocimiento de la teorí­a de la evolución como hecho comprobado!

       Así­ siendo, su organización religiosa se asocia a los que defienden la patética idea de que el hombre no fue creado especialmente por Dios para tenerlo como un ser hecho “a la Su imagen y semejanza", como descrito en el Génesis (1:26), sino derivó de una evolución de millones de años en múltiplas eras, a partir de una ameba en una poza de agua fangosa, pasando por etapas de bestias irracionales, matando y muriendo en carnaciones colosales hasta destacarse como un ser superior que, después de otras tantas eras de vida sub-humana, desarrollóse tardí­amente como homo sapiens, llegando, en fin, a la creencia en un Ser divino originador de todo.

       En lugar del cuadro bí­blico de que “Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" (Ecl. 7:29), muchos que se dicen cristianos (católicos y protestantes) aceptan el opuesto de eso, como abogan intelectuales y cientí­ficos de varios campos de pesquisa cuanto al evolucionismo, fuente de descreencia, agnosticismo y todo tipo de visión materialista que se pueda imaginar. De esta manera, es creciente el número de cristianos que acogen las teorí­as de los negadores de la creación especial con designio, prefiriendo adoptar las teses discutibles y disputadas de los predicadores de la mentira de no ser el hombre sino un mero animal que por algún feliz accidente se desarrolló mentalmente para poder aspirar al dominio de los demás seres que no tuvieron idéntica suerte.

       Bien profetizó Pablo que “vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oí­r, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oí­do y se volverán a las fábulas" (2 Tim. 4:3, 4). Eso dijo él después de recomendar a su discí­pulo Timoteo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo . . . que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina" (vs. 2).

       Tuviesen los cristianos mantenido el memorial de la creación, honrando el mandamiento del sábado, que resalta la figura de ese Creador, y el carácter tan especial de Sus obras memorables, no tendrí­amos sumergido en la condición de generalizada descreencia, indiferencia a las cosas del Alto y falta de preparación para la eternidad que se observa en la mayor parte del mundo occidental hoy dí­a, lo que, lamentablemente, incluye una buena parte de la cristiandad.


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